martes, 22 de abril de 2008

LOS RETOS DE CASTILLA ANTE EL SIGLO XXI. UNA REFLEXIÓN ANTE EL 23 DE ABRIL

Con motivo de la conmemoración del 23 de Abril, Día Nacional de Castilla, el Secretario de Organización de la formación castellanista TIERRA COMUNERA (TC) ha compartido un desayuno de trabajo en el Hotel Cordón de la capital burgalesa, en el cual ha reflexionado sobre los retos que aquejan a Castilla en el siglo XXI.

Ante las muchas cuestiones con que los castellanos tienen que lidiar en la actualidad y en el futuro más inmediato, el responsable de Organización del partido comunero, señaló cuatro grandes bloques: el desarrollo estatutario y la nueva financiación autonómica por un lado, en segundo lugar la urgente necesidad de que Castilla y sus comunidades autónomas recuperen peso político, la vertebración del territorio castellano como prioridad, y por último la necesidad de avanzar en un desarrollo.

Luis Marcos comentó que una vez ratificado que el nuevo Estatuto de Autonomía de Castilla y León, consolida a esta Comunidad como un territorio de segunda (algo parecido a lo que ocurrirá en breve con Castilla-La Mancha), es importante no perder la batalla de la financiación autonómica, cuya reformulación se abrirá este año 2008, y en la cual el “lobby poblacional” conformado principalmente por Cataluña, Andalucía y Valencia pretende recortar los ingresos de las comunidades despobladas del interior (las dos mesetas castellanas, Extremadura y Aragón). Marcos afirma que es urgente definir un peso razonable en la financiación de hechos como la dispersión, la despoblación, el envejecimiento, la generación de agua, energía y materias primas o la conservación del patrimonio cultural y ambiental, con el objetivo de garantizar que todos los ciudadanos y territorios del Estado cuenten con una igualdad en la calidad de la prestación de los servicios educativos, sanitarios y sociales básicos, así como de unas infraestructuras equilibradas. El Secretario de Organización de los castellanistas también reclamó como urgente un marco institucional de cooperación entre las comunidades castellanas, y especialmente definir la relación entre Madrid y las comunidades de Castilla-León y Castilla-La Mancha, la gran oportunidad financiera, tecnológica, demográfica para el conjunto de Castilla.

En cuanto a la necesidad que tiene Castilla de recuperar peso político, Marcos señaló la actual irrelevancia de las comunidades castellanas, verdadero furgón de cola del estado de las autonomías, fruto de la falta de identificación de las élites políticas, culturales y económicas de Castilla con su territorio, con políticos que viven pendientes de la política estatal y que ven las instituciones locales o autonómicas de Castilla como un simple ámbito para la realización temporal de “méritos para el ascenso”. Luis Marcos reclamó, frente a la subordinación del PP y del PSOE a la política estatal, un proyecto político autónomo para Castilla, endógeno en su composición y autocentrado en sus objetivos, que recupere los valores de la ética, de la honradez y de la participación ciudadana entre la sociedad de esta tierra.

El Secretario de Organización de TIERRA COMUNERA (TC) destacó la necesidad de vertebrar el territorio castellano como una de las prioridades del futuro castellano más inmediato, no solo mediante la cooperación entre las comunidades castellanas, sino también mediante la descentralización administrativa de las instituciones autonómicas, hoy excesivamente concentradas, mediante la creación de áreas metropolitanas en el entorno de las grandes ciudades y capitales, y mediante la comarcalización, como alternativa moderna y efectiva frente a la crisis del medio rural, el éxodo de los jóvenes, la despoblación y el envejecimiento y frente al nepotismo corrupto y partidista de las Diputaciones Provinciales.

Por último, Luis Marcos hizo un alegato por desarrollar, en clave sostenible, el potencial económico y social de Castilla, superando el papel subsidiario que históricamente se le ha otorgado en el conjunto del Estado, como mero productor de materias primas y mano de obra al servicio del desarrollo de las comunidades periféricas. Para ello, Marcos glosó las fortalezas que pueden potenciar la economía castellana, como su extenso territorio, su formada población, su enorme potencial cultural, histórico y natural, o su lengua, para lo cual reivindicó una mayor atención del Estado en materia de infraestructuras, de comunicación (AVE y autovías), de innovación (internet y centros de investigación) y sociales (hospitales, centros educativos, guarderías, residencias de la tercera edad, etc...).